martes, 19 de septiembre de 2017

Anaxímenes

Me trajo al mundo mi madre el veintiocho de agosto de mil novecientos sesenta y cuatro, en el caserío El Porvenir - Ulba - Baños - Ecuador. Soy el segundo de siete hermanos; aunque en realidad debía ser el tercero, pero mi antecesor murió cuando tenía dos añitos y quedé en su lugar. Estudié la primaria en la escuela Pedro Vicente Maldonado de Baños; la secundaria, en el colegio nocturno Tungurahua, el ciclo básico; debido a que tenía que trabajar por el día. Luego recibí clases en el bachillerato y postbachillerato en el Instituto Normal Superior Nº 15 Baños. Me recibí de maestro en educación primaria y empecé a laborar en las típicas escuelitas de campo hasta que llegué al centro urbano de Santo Domingo de los Colorados (hoy de los Tsáchilas).
En el año 2000 emigré a España y me radiqué en Valencia capital. En el 2013 publiqué mi primera novela intitulada La manzana de carne y hueso. Un año más tarde publiqué un libro de relatos que lleva por título El acorralado y otros relatos: en algún lugar del mundo.
Soy padre de tres hijas y abuelo de cuatro nietos.

OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE


Naturalmente, que comparto con lo que dicen las Sagradas Escrituras en cuanto a este delicado tema. Si en tiempos de los profetas, el mismo Dios de salvación ordenó a los levitas crear leyes inquebrantables como la pena de muerte para el que mata, la cual debía ser cumplida al instante. Asimismo, el que robaba debía resarcir lo robado multiplicando por varias veces. De ahí se derivan las demás leyes, como para el que viola le sea amputado el miembro o cortada la mano del ladrón.
Qué tiempos aquellos, donde imperaba un orden nada fácil de menospreciarlo: había que ser correcto para vivir sin problemas en una sociedad que nada tenía que ver con las sociedades sucesivas. Claro que cuando vino Jesús y llevaron ante Él una mujer sorprendida en adulterio, le dijeron: "Moisés ordenó apedrear a quien sea sorprendido en este mal de cuernos". ¿Qué dijo el Maestro mientras escribía en tierra? Se irguió y contestó: "El que se halle sin culpa arroje la primera piedra a la mujer". Y siguió escribiendo en tierra. Luego se irguió de nuevo y preguntó a la mujer: "¿Dónde están los que te acusaban?" Todos se han ido, repuso la mujer, agradecida.

El caso es que si hubiera la pena de muerte se darían menos crímenes en el mundo, ya que el que quisiera matar tendría que pensarlo varias veces y no sería fácil de que quite la vida a su prójimo. Una pena de muerte bien ejecutada, que existan pruebas suficientes en contra del victimario, evitaría los problemas de conciencia o motivos de venganza por parte de terceros. Así que ojo por ojo y diente por diente.



UN SALUDO

Hola a todos y todas, aquí estoy para enviarles un caluroso saludo y espero que todo lo que emprendan les vaya de maravilla. Enseguida paso a comentarles que me encuentro bien de salud y perfectamente, que estoy dando los últimos toques de la siguiente novela que lleva por título Cumbres de fuego; la cual se desarrolla principalmente en Baños de Agua Santa, lugar donde nací, crecí y viví hasta los veintitantos.
Bueno, entremos en materia, un joven sufre una injusticia que lo condena a varios meses de prisión, el mismo lleva un tórrido romance con una muchacha del lugar, cuyas escenas amorosas tienen como telón de fondo la última erupción de la Mama Tungurahua y la última guerra con el país vecino del sur. Finalmente, erupciona la novia del Taita Chimborazo y muere el protagonista principal en las escaramuzas bélicas que se desarrollaron en el valle del Cenepa, allá en 1995.
En este orden de cosas, espero publicarla muy pronto.

Saludos cordiales.