AL
PIE
DEL
TUNGURAHUA
MARCO
HARO
SÁNCHEZ
DEDICATORIA
A
los héroes inmortales
que
ofrendaron su sangre en el campo de batalla
por
defender el territorio nacional ecuatoriano
para que su memoria no sea jamás olvidada.
A
Iván Mentor,
a
sus compañeros oficiales del aire y
a
todos los bravos excombatientes
que
estuvieron a punto de perecer
en
el último conflicto armado:
La
guerra del Cenepa.
Gracias
a su valerosa gestión
se
libró de una muerte irremisible
al
puñado de valientes que esperaban
su
apoyo logístico
desde
tierra.
A
D. Ana Marina, la autora de mis días,
por
su incansable labor como ama de casa,
ya
que gracias a su infinito amor
tuvimos
la oportunidad de pisar
las
aulas educativas.
BIOGRAFÍA
Segundo
de siete hermanos, Marco Absalón vio la luz un 28 de agosto de 1964 en Baños de
Agua Santa-Tungurahua-Ecuador de Suramérica. Sus padres son D. Mentor Haro y Dña.
Ana Sánchez. Realizó sus estudios primarios en la escuela Pedro Vicente
Maldonado, siendo su preceptor de primero a sexto D. Luis Vivanco. Sus estudios
secundarios los realizó en el colegio nocturno Tungurahua y en el Instituto
Normal Superior Nº 15 Baños. Laboró diez años como docente primario en el área
rural y urbana de Santo Domingo de los Tsáchilas. Ganó el primer lugar en la
composición de la letra a la escuela Rubén Darío, última en la que laboró. En
el año 2000 emigró a España y se asentó en Valencia, donde vive hasta la
actualidad. Contrajo nupcias dos veces. Es padre de tres hijas y abuelo de
cuatro nietos. Entre 2013 y 2014 publicó La manzana
de carne y hueso (novela); y en 2015,
El acorralado y otros relatos: en
algún lugar del mundo.
PRÓLOGO
Tungurahua
es la fusión de dos vocablos quichuas: tungur
que significa garganta y rawra,
fuego o llama; todo junto: garganta de fuego o garganta de brasas. Este es un
estratovolcán activo de la Cordillera de los Andes. Está ubicado en la
Cordillera Oriental del Ecuador, entre las provincias Tungurahua y Chimborazo.
También se lo conoce como El gigante negro y según la mitología indígena: Mama Tungurahua (madre garganta de
fuego). Se localiza a 87 millas al sur de Quito y en sus faldas se levanta el
legendario Valle de los Baños, nombre que le dio el inca Huayna Cápac cuando
visitó estos lares, lo que hoy se lo conoce como Baños de Agua Santa. Sus
erupciones han sido registradas cada cien años aproximadamente. Desde 1992 no
han cesado sus flujos piroclásticos hasta el día de hoy; aunque en poca
intensidad estos últimos.
Alrededor de este coloso de granito se desarrolla
la vida de los protagonistas de esta historia, en especial de un joven que es
encarcelado injustamente, acusado de agredir sexualmente a una menor. Luego se
da el romance incierto entre el mismo joven y una guapa lugareña. También giran
a su alrededor vivencias y costumbres de moradores de varias aldeas cercanas a
Baños de Agua Santa. Este marcha a realizar la conscripción, con la idea de hacerse
militar; pero ese no es su lugar apropiado según su punto de vista sobre la vida
y regresa a seguir sus estudios secundarios. Los cursa sin dejar de ayudar a
sus padres en las labores del restaurante que dirige su madre y sin dejar de
trabajar en el taller cuando el maestro mecánico le pide a que vaya. De vez en
cuando hay avisos que lanza El gigante negro, mediante bramidos apenas
perceptibles. Los cuales acompañarán durante todo el viaje existencial de
nuestros protagonistas y finalmente se convertirán en el telón de fondo de esta
historia, cuando erupcione con toda su fuerza.
A través de muchas épocas se conoce sobre la
rivalidad entre dos países sudamericanos: Ecuador y Perú. Los mismos que en
tiempos incásicos relucieron sus armas con el afán de hacerse con el poder del
Tahuantinsuyo o imperio de los Incas. Las constantes guerras entre Atahualpa
(norte) y Huáscar (sur), los cuales eran medio hermanos, dio como triunfo definitivo
a Atahualpa, quien ordenó la ejecución de Huáscar. Acontecimientos que serían
la sombra del futuro de estas dos naciones. Hubo muchas guerras en su camino a
la modernidad. Muchas de las cuales se ganaron en el campo de batalla por parte
de los soldados azules (norte); pero en la mesa de negociaciones diplomáticas
llevaban el triunfo las tropas invasoras (sur) o soldados rojos, como los denomino
cuando me refiero a ellos. Este ha sido el modus
operandi en cuanto a asuntos limítrofes, como sabrá mi querido lector o
lectora. Un ejemplo claro fue el Protocolo de Río de Janeiro de 1942, en el que
se entregaba al vecino sureño más de 270 mil kilómetros cuadrados de selva
amazónica. Todo legitimado por los países garantes: Estados Unidos, Brasil,
Chile y Argentina. En la década final del año 2000 hubo un nuevo enfrentamiento
bélico entre estas dos naciones, debido a que no estaban demarcados en su
totalidad los hitos en la frontera sur y norte, respectivamente. Para este
conflicto marchan al frente los bravos soldados de la defensa, conjuntamente
con los reservistas convocados por parte de la Comandancia General del Ejército
del Ecuador, entre ellos nuestros jóvenes; los cuales acuden al llamado de la
Patria inyectados del germen revolucionario, que sentían latir en sus entrañas.
Lo que ignoramos es que si volverán cubiertos de los laureles de gloria para
ser ovacionados por sus compatriotas o para pasar al más allá, envueltos de una
gloria aún mayor; la misma que perdurará por siempre. Solo un vaho incierto
circunda la existencia aletargada de cada uno de los personajes, que aún siguen
bregando contra corriente al pie del Tungurahua, el cual no deja de echar humo
por sus descomunales fauces.
Saludos cordiales.
Espero sus comentarios.
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