domingo, 14 de abril de 2019

PRIMERAS PÁGINAS DE AL PIE DEL TUNGURAHUA


AL PIE
DEL
TUNGURAHUA

MARCO
HARO SÁNCHEZ

















 

 

DEDICATORIA





A los héroes inmortales
que ofrendaron su sangre en el campo de batalla
por defender el territorio nacional ecuatoriano
 para que su memoria no sea jamás olvidada.

A Iván Mentor,
a sus compañeros oficiales del aire y
a todos los bravos excombatientes
que estuvieron a punto de perecer
en el último conflicto armado:
La guerra del Cenepa.
Gracias a su valerosa gestión
se libró de una muerte irremisible
al puñado de valientes que esperaban
su apoyo logístico
desde tierra.

A D. Ana Marina, la autora de mis días,
por su incansable labor como ama de casa,
ya que gracias a su infinito amor
tuvimos la oportunidad de pisar
las aulas educativas.


















BIOGRAFÍA




Segundo de siete hermanos, Marco Absalón vio la luz un 28 de agosto de 1964 en Baños de Agua Santa-Tungurahua-Ecuador de Suramérica. Sus padres son D. Mentor Haro y Dña. Ana Sánchez. Realizó sus estudios primarios en la escuela Pedro Vicente Maldonado, siendo su preceptor de primero a sexto D. Luis Vivanco. Sus estudios secundarios los realizó en el colegio nocturno Tungurahua y en el Instituto Normal Superior Nº 15 Baños. Laboró diez años como docente primario en el área rural y urbana de Santo Domingo de los Tsáchilas. Ganó el primer lugar en la composición de la letra a la escuela Rubén Darío, última en la que laboró. En el año 2000 emigró a España y se asentó en Valencia, donde vive hasta la actualidad. Contrajo nupcias dos veces. Es padre de tres hijas y abuelo de cuatro nietos. Entre 2013 y 2014 publicó La manzana de carne y hueso (novela); y en 2015,  El acorralado y otros relatos: en algún lugar del mundo.
















PRÓLOGO



Tungurahua es la fusión de dos vocablos quichuas: tungur que significa garganta y rawra, fuego o llama; todo junto: garganta de fuego o garganta de brasas. Este es un estratovolcán activo de la Cordillera de los Andes. Está ubicado en la Cordillera Oriental del Ecuador, entre las provincias Tungurahua y Chimborazo. También se lo conoce como El gigante negro y según la mitología indígena: Mama Tungurahua (madre garganta de fuego). Se localiza a 87 millas al sur de Quito y en sus faldas se levanta el legendario Valle de los Baños, nombre que le dio el inca Huayna Cápac cuando visitó estos lares, lo que hoy se lo conoce como Baños de Agua Santa. Sus erupciones han sido registradas cada cien años aproximadamente. Desde 1992 no han cesado sus flujos piroclásticos hasta el día de hoy; aunque en poca intensidad estos últimos.
Alrededor de este coloso de granito se desarrolla la vida de los protagonistas de esta historia, en especial de un joven que es encarcelado injustamente, acusado de agredir sexualmente a una menor. Luego se da el romance incierto entre el mismo joven y una guapa lugareña. También giran a su alrededor vivencias y costumbres de moradores de varias aldeas cercanas a Baños de Agua Santa. Este marcha a realizar la conscripción, con la idea de hacerse militar; pero ese no es su lugar apropiado según su punto de vista sobre la vida y regresa a seguir sus estudios secundarios. Los cursa sin dejar de ayudar a sus padres en las labores del restaurante que dirige su madre y sin dejar de trabajar en el taller cuando el maestro mecánico le pide a que vaya. De vez en cuando hay avisos que lanza El gigante negro, mediante bramidos apenas perceptibles. Los cuales acompañarán durante todo el viaje existencial de nuestros protagonistas y finalmente se convertirán en el telón de fondo de esta historia, cuando erupcione con toda su fuerza.
A través de muchas épocas se conoce sobre la rivalidad entre dos países sudamericanos: Ecuador y Perú. Los mismos que en tiempos incásicos relucieron sus armas con el afán de hacerse con el poder del Tahuantinsuyo o imperio de los Incas. Las constantes guerras entre Atahualpa (norte) y Huáscar (sur), los cuales eran medio hermanos, dio como triunfo definitivo a Atahualpa, quien ordenó la ejecución de Huáscar. Acontecimientos que serían la sombra del futuro de estas dos naciones. Hubo muchas guerras en su camino a la modernidad. Muchas de las cuales se ganaron en el campo de batalla por parte de los soldados azules (norte); pero en la mesa de negociaciones diplomáticas llevaban el triunfo las tropas invasoras (sur) o soldados rojos, como los denomino cuando me refiero a ellos. Este ha sido el modus operandi en cuanto a asuntos limítrofes, como sabrá mi querido lector o lectora. Un ejemplo claro fue el Protocolo de Río de Janeiro de 1942, en el que se entregaba al vecino sureño más de 270 mil kilómetros cuadrados de selva amazónica. Todo legitimado por los países garantes: Estados Unidos, Brasil, Chile y Argentina. En la década final del año 2000 hubo un nuevo enfrentamiento bélico entre estas dos naciones, debido a que no estaban demarcados en su totalidad los hitos en la frontera sur y norte, respectivamente. Para este conflicto marchan al frente los bravos soldados de la defensa, conjuntamente con los reservistas convocados por parte de la Comandancia General del Ejército del Ecuador, entre ellos nuestros jóvenes; los cuales acuden al llamado de la Patria inyectados del germen revolucionario, que sentían latir en sus entrañas. Lo que ignoramos es que si volverán cubiertos de los laureles de gloria para ser ovacionados por sus compatriotas o para pasar al más allá, envueltos de una gloria aún mayor; la misma que perdurará por siempre. Solo un vaho incierto circunda la existencia aletargada de cada uno de los personajes, que aún siguen bregando contra corriente al pie del Tungurahua, el cual no deja de echar humo por sus descomunales fauces.

Saludos cordiales.

Espero sus comentarios.





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